martes, 16 de junio de 2015

PONIENDO A PRUEBA NUESTRA EXISTENCIA

Por Martín A. Fernández C. 08/06/2015

A principios de este año visité las ruinas de la ciudad de Chichen Itzá, la cual está ubicada en la península de Yucatán a unos 188 Km de Cancún, México. Esta ciudad del período Mesoamericano fue fundada en el año 525 d.c., y fue el principal centro de poder de la península Yucateca entre los años 900 d.c. y 1.500 d.c. En 1988 fue declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, y en 2007 el Templo de Kukulcán (La Pirámide), que forma parte de ella, fue reconocido como una de las nuevas maravillas del mundo. Además de esta obra, se encuentran otros edificios emblemáticos y de valor artístico, tales como: El Observatorio, Las Monjas, La Iglesia, La Casa Colorada, Templo de Osario, El Castillo, El Templo de Los Guerreros y el Gran Juego de Pelota.

Al observar el templo de Kukulcán, que es una pirámide monumental, viene a la conciencia preguntas como ¿Quienes diseñaron su estructura y orientación para el equinoccio? ¿Cómo fue el proceso de su construcción? ¿Cuántos hombres participaron en su construcción? ¿Cuánto tiempo llevó hacerlo? En fin, la organización que tuvieron que tener para que por generaciones hubiese continuidad hasta su finalización. 

El Observatorio es una obra que representa el conocimiento y el avance científico de esta cultura, cuyos sabios estudiaron en el tiempo el curso del Sol, la Luna y la disposición de las estrellas en las noches.


El Campo de Juego, lugar de encuentro del pueblo para un momento de recreación colectiva y de ritual religioso, es una edificación que perfectamente representa el concepto arquitectónico y jerarquía social que actualmente se viven en los stadium de juegos modernos (béisbol, fútbol, rugby, etc.), tales como: el propio campo de juego donde los jugadores interactúan, las gradas para la gente común y los lugares especiales para los jerarcas  o sacerdotes de aquella época. Estar en el medio de estas ruinas y hacer un ejercicio de empatía hacia el pasado, se siente la emoción y la energía que se pudo experimentar en ese lugar: la presentación por parte del sacerdote o monarca, los gritos de ánimos de los espectadores, los jugadores de los equipos corriendo para lograr lo que hoy en día llamamos “Gol” en el futbol, y el final del juego donde hay un sacrificio humano como ofrenda a los dioses.

El estar en este lugar arqueológico, hace pensar que pronto seremos historia como sociedad y que seremos recordados según los aportes que hagamos a la humanidad. La existencia de un pueblo con un desarrollo avanzado en lo cultural, religioso y científico, representado en significativas obras arquitectónicas, nos demuestra lo relativo que es nuestra propia existencia dentro de la evolución de la humanidad. En unos cuantos años esta sociedad moderna que representa lo que somos, formará parte de un pasado que quizás las generaciones futuras nos reconozcan por nuestras ciudades en ruinas  o sus visitas a museos y bibliotecas virtuales o de otro tipo de dimensión, y entonces, seremos para ellos una sociedad antigua que, si hacemos las cosas bien en este presente seremos admirados, en caso contrario estaremos en el olvido. 





ESTRELLAS

Por Martín Fernández, 02/06/2015.

“Mis amores vengan para mostrarles esta pintura”, les dice un hombre a sus dos hijos en un salón de exposición de arte, quienes salen corriendo para ponerse cada uno a su lado, sin antes forcejear y discutir por el lugar donde querían colocarse hasta que el padre les dice con tono de autoridad “pónganse de acuerdo”.
  • ¿Cuál pintura Papi?, pregunta la niña o más bien una preadolescente de 12 años, que casi logra la altura de su padre.
  • “La que está en el techo Vicky”, se adelanta a decir Juan quien es dos años menor, y que no pierde oportunidad para bromear.
  • “Gafo, tengo derecho a preguntar”, responde Vicky con temperamento.
  • “Ya basta, compórtense” interviene el papá inmediatamente antes de que extendieran la discusión de hermanos. “Noche estrellada sobre el río Rhone, de Vincent Van Gogh, es el cuadro que tenemos en frente”, continúa hablando el padre y luego de una pausa de varios segundos sentencia “me gusta”.
  • ¿Por qué te gusta papi?, pregunta Vicky.
  • Juan, luego de mirar la obra fijamente con el ceño fruncido e inclinando muy despacio la cabeza hacia un lado y luego al otro, buscándole sentido a la misma, le pregunta al padre ¿Estás hablando en serio Papi?,  “a mí me parece que al pintor le fallaba el pulso”, continuó diciendo.

Los tres se ríen  discretamente para no irrumpir el silencio de la sala por las ocurrencias de Juan, y cuando éste iba a seguir con otro de sus chistes Vicky le hace seña para que deje de hacerlo, con un gesto de apretón de labios y viéndolo a los ojos, lo cual Juan entendió perfectamente.
  • “Veamos bien la pintura”, les dice el papá, ¿Qué observan?
  • “Veo grandes estrellas en el cielo, sobre un río o lago”, dice Vicky la mas acuciosa.
  • “Y dos personas al frente papí”, dice Juan intempestivamente antes de que se le adelantaran.
  • “Un pequeño velero” dice Vicky.
  • “Y al fondo hay como un incendio” menciona Juan.
  • “No Juan, no es un incendio, son luces de los edificios que se encuentran al otro lado del río, las cuales se reflejan sobre las aguas”, le corrige el papá.
Vuelven nuevamente a reírse los tres por las ocurrencias de Juan,  pero esta vez sin reservas, alterando la tranquilidad del espacio y viendo como alrededor algunas personas los observaban y se contagian de la diversión.  
  • “El arte tiene su manera de interpretarse, pero si una obra te hace sentir emociones es cuando ha cumplido su objetivo. El paisaje me recuerda  el cielo de un pueblo donde viví como hace unos tres años, llamado Carmen de Uria, que se encontraba en el Litoral Central. En las noches el cielo era un tesoro lleno de estrellas, hasta ahora no he visto algo igual, me acostaba en la terraza del techo de la casa a contemplarlas, se podía identificar todas las constelaciones pero solo conocía la Osa Menor, la Osa Mayor y La Cruz del Sur. Habían algunas que su brillo era mucho más intenso las cuales quizás eran planetas, pero lo increíble es que pasaban las horas y no te cansabas de observar el cielo, y si tenías paciencia podrías hasta ver estrellas fugaces” Hablaba el papá con la mirada perdida en el cuadro y los niños escuchándolos con atención.
  • “Qué lindoi” Dice Vicky con un tono de ternura, y posando su cabeza sobre el hombro de su padre.
  • “Si detallan a la pareja, son unos abuelos abrazados y que están paseando juntos, como simbolizando el amor eterno en la grandiosidad del firmamento”, prosigue el papá para finalizar su contemplación.
  • ¿Qué romántico?, dice Vicky sobre el panorama descrito.
  • ¿Nos vamos papi?, interrumpiendo Juan el momento de inspiración de su padre, “es que ya me aburrí”, continúa diciendo.
  • “Si, veamos otra cosa”, le contesta el papá.
  • “Además papi, sin ánimo de ofender al pintor, me gusta más como tú pintas”, le dice Juan como tratando de arreglar su supuesta ofensa.
  • “Es cierto papi, tú lo haces mejor”, completa Vicky.

El padre se sonríe y los abraza agradeciendo el comentario de sus hijos, y continúan paseando agarrados de manos por el salón de arte.

ESTRABISMO

Por Martín Fernández, 30/05/2015

El otro día fui a revisarme la vista con mi oftalmólogo de confianza,  quien es una amiga de infancia, como regularmente lo hago todos los años para ajustar mis lentes al desgaste natural de mis ojos, es decir, los avatares de la edad. Luego de una hora de una consulta amena, poniéndonos al día sobre temas familiares y personales, mientras me chequeaba la visión y la condición física de mis ojos, me atreví a preguntarle sobre una intimidad que últimamente me atormenta angustiosamente.

A pesar de la confianza de años que nos tenemos realmente estaba muy tímido, pero me llené de valentía e inicié esta confesión.

-   “Mari, quiero aprovechar esta visita para conversar contigo sobre una situación que me está pasando y que me preocupa”,  le dije con una voz nerviosa.

-     ¿Sobre que se trata Martín?, me pregunta con cierta curiosidad.

-   Luego de una respiración profunda y pausada comienzo a contarle, “Creo tener un problema físico, cuya consecuencia me afecta en lo psicológico y emocional”, ella se pone seria estrechando las cejas como indicativo de una mayor atención, “En ocasiones sufro de una especie de estrabismo que me ocasiona déficit de atención”.

-   ¿Estrabismo? ¿Déficit de atención? Explícame mejor para poderte entender”, me dice mi amiga.

-    Vuelvo a respirar profundo y sigo contando “Lo que quiero decirte es que en ocasiones mis ojos sabotean mi concentración, por más que trato de dominarlos para que se enfoquen en un solo objeto o persona, siempre termino viendo varios objetivos a la vez.  En los momentos que estoy solo caminando por la calle este problema no tiene importancia, pero si estoy conversando con algún amigo en un sitio público el estrabismo actúa, y me da vergüenza porque la persona se da cuenta que estoy desviando mi atención, y cuando esa persona es una amiga, inmediatamente me dice un ´párame bolas´ con un tono fuerte”. Mari comienza a hacer muecas con la cara de extrañeza y sigo contando “Peor aún es cuando pasa una mujer cerca, lo cual ocurre repetidamente, el estrabismo me ocurre tan insistentemente que pierdo el hilo de la conversación y mis ojos comienzan a escanear ese objetivo de arriba abajo y de abajo arriba, se fija en su rostro, su cabello, el vestido, sus prendas, sus curvas, sus piernas, sus zapatos, todo lo observable para concluir en mis adentro lo guapa que es esa mujer. A pesar de la belleza con quien esté conversando, mis ojos no obedecen y comienzan a ver doble, no lo puedo controlar, a menos que esté conversando con mi amada, ocasión que mis ojos tienen una concentración perfecta en su rostro, apreciando su belleza, cómo se mueven sus labios y contagiándose de su alegría de verme”.

Mari se sonríe y me responde de un diccionario electrónico de su laptop “Estrabismo es un trastorno en el cual los dos ojos no se alinean en la misma dirección y, por lo tanto, no miran al mismo objeto al mismo tiempo. La afección se conoce más comúnmente como ojos bizcos”. Y luego continúa diciéndome “Aunque este significado se parece a lo que me cuentas, no tiene que ver en nada con lo que tienes”, y luego con la confianza que tenemos de siempre, con tono regañón me dice “pórtate bien es lo que tienes que hacer”, y completa diciéndome “Bueno, menos mal que siempre me preocupo salir bien arreglada. Ahora anda y vete que tengo que seguir trabajando”.

martes, 19 de mayo de 2015

PERDONAR EL PASADO

Martín Fernández, 18/05/2015.

Es necesario perdonar el pasado, me refiero a errores cometidos por nosotros, y por los nuestros y no tan nuestros, los cuales muchas veces los traducimos en fracasos. Nuestra mente nos trae el pasado para torturarnos, si la dejamos libre es como el salitre que corroe poco a poco el hierro, debilitando nuestra pasión de vivir el presente y la fe y esperanza en un mejor futuro.

Los malos recuerdos sin perdonar nos atascan en el pozo del miedo a vivir, porque pensamos que volverán a repetirse y que podrían significar un volver a fracasar. ¿Cómo seguir siendo valiente en la vida, si nuestra mente nunca olvida?, simplemente perdonando y dejando ir dichos recuerdos, cada vez que regresen.

La acción emocional de perdonar el pasado es como el desprendimiento de la costra de una herida que ha sanado, a pesar de las marcas o cicatrices que deja para no olvidarla. Estas señales que siempre llevaremos con nosotros serán demostraciones de nuestra capacidad de superarnos de las sorpresas de la vida, que siempre tendremos la fuerza interna para levantarnos de las caídas, sin importar que los rasguños sean en las rodillas, manos e incluso en la cara.

La vida es un mar de sorpresas, buenas y malas. Su diversidad es lo que finalmente la define, es lo hace que sea divertida. Si tenemos buenas experiencias, ¿por qué nos enfrascamos solamente en rumiar en los recuerdos venenosos?, detrás de la acción de perdonar surge una acción de reconocer algún aprendizaje, que algo bueno te dejó y hasta apreciar que existió algo generoso. Si vivimos sin juzgar, que las cosas pasan por algún motivo, que todo tiene su razón de ser y que Dios siempre nos tiene preparado algo mejor porque nos ama, no debemos preocuparnos de vivir la vida.

¿Pasado, presente y futuro, dónde quieres vivir? La mejor manera de estar en bienestar pleno es hacer lo mejor en el presente, así tendremos recuerdos hermosos y un buen porvenir.

jueves, 14 de mayo de 2015

YO QUIERO SER HÉROE

Por Martín Fernández, 11/05/2015

En mi locura ocurrencia de esta edad madura por la cual transito, que es distinto a estar en madurismo, tuve un empeño en querer ser un héroe, en convertirme en un superhumano, en aquella persona con poderes infinitos, con capacidad de dar vidas o de salvarlas, que pueda proteger a los desvalidos, que sea fuente de inspiración para liderar valores sobre el amor al prójimo y a la humanidad misma. Para lograr esto, ayer Domingo me fui a la Iglesia con el propósito de tener una conversación seria con Dios.

Estando en el templo de Dios, muy temprano en la mañana, sentado cerca del altar, comencé a suplicar para que me convirtiera en héroe, acompañando a esta invocación con varios Padre Nuestro y Ave María, que son los únicos rezos que recuerdo de inicio a fin. Luego de insistir por largo tiempo soportando el calor sofocante de estos días de Mayo, de la nada sale un pajarito revoloteando por encima de mi cabeza, se me parecía a un canario por su plumaje amarillo con tonos marrones.

¿Quieres ser héroe?, escucho claramente mientras el animalito seguía volando sobre mí. Empecé a mirar alrededor para ver si alguien me estaba vacilando, tal fue el esfuerzo que casi me tuerzo el cuello. 

¿Quieres ser héroe? vuelvo a escuchar, pero esta vez me di cuenta que era el bendito pájaro y rápidamente pensé que se trataba de un periquito o una especie de loro diminuto. 

Al rato veo que dicho parlanchín se posa sobre el tope del altar de la iglesia y mirándome fijamente me dice ¿Quieres o no, ser héroe? Inmediatamente me levanté del banco, mi corazón latía desbocadamente, mis piernas temblaban, ahora si sudaba de verdad, estaba realmente asustado, y pensaba que a mí sí me iban a tildar de loco por  escuchar a un pájaro. Solo se me ocurrió preguntarle ¿Quién eres?, sin dejar de mirarme me respondió “soy un mensajero de Dios, quien me pidió que conversara contigo”, e insistió con la pregunta ¿Quieres o no, ser héroe? Aún con dudas de lo que me pasaba, le respondí con voz temblorosa “sí, sí quiero ser héroe”, y luego de una pausa, con voz firme le hice una acotación bien seria “sí, sí quiero ser héroe, pero no cualquier héroe, quiero tener super poderes, ser invencible ante cualquier eventualidad, de energía inagotable y que no tenga que volar al Sol para recargarme, que pueda ejercer mi dominio solo con la mirada, que tenga la sabiduría suficiente para…”, es entonces cuando el canario me interrumpió diciéndome ¿Por qué no te callas?, “ya entendí lo que quieres ser”, y con voz arrogante me dice “Eso es pan comido, en realidad es muy sencillo, ya he convertido a muchas personas en esa clase de héroe”. Esto me decepcionó profundamente, pensaba que sería el único en este planeta.

El ya no tan simpático canario me aclara que tengo que hacer unos cuantos sacrificios, y me pregunta que si estaría dispuesto a hacerlo, a lo que dije “espera un momento, no me vas a decir que tengo que vender el alma al diablo”, y el pájaro me peló los ojos diciéndome “espero que estés bromeando, me refiero a los siguientes sacrificios”, y empezó a listarme:

Debes estar dispuesto a llevar un feto en tu vientre por 40 semanas, considerando que tu cuerpo se deformará, que tendrás cambios hormonales, aumentarás de peso y tendrás alteraciones emocionales.

-  Debes estar dispuesto a aguantar el dolor de parto, o que por medio de una cesárea te abran el vientre para sacarte el bebé.

-  Debes estar dispuesto a amamantar al bebé cada 3 o 4 horas, sin importar el sueño que tengas.

-  Debes estar dispuesto a desvelarte toda una noche vigilando el sueño de tu hijo cuando se encuentre enfermo.

-  Debes estar dispuesto a alimentar a tu hijo, aunque tengas que dejar de comer en ciertos momentos.

-  Debes estar dispuesto a vestir, llevar y recoger a tu hijo al colegio, trabajar y además, atender la casa.

-  Debes estar dispuesto a ser el líder de tu hijo guiándolo por el buen camino.

-  Debes estar dispuesto a reprimir a tu hijo cuando sea necesario, a pesar del profundo amor que le tengas.

-  Debes estar dispuesto a amar tu hijo tanto, que sacrificarías tu vida por él.

-  Por último, luego de todos estos sacrificios, debes estar dispuesto a dejarlo que se vaya para que haga su propia vida.


“Espera pajarito”, le interrumpí ya aturdido, ¿tú lo que quieres es convertirme en madre? Le pregunté. Quien me responde “eso es lo único que calza perfectamente con los poderes que me estas solicitando”. Solo pude asentar con mi cabeza que tenía razón, y le dije “ya existen suficientes heroínas en este planeta, mejor sigo siendo lo que soy, pero esta vez procuraré ser un mejor hijo y reconocer el valor de mi madre.

lunes, 13 de abril de 2015

UN MARINERO QUE SE LAS TRAE









Por Martín Fernández, 12/04/2015.

Buscando escribir sobre algún héroe, entre varios que recuerde, decidí hacerlo por quien todos los contemporáneos conmigo conocemos y que apreciamos desde la niñez. Su valentía,  perseverancia, sentido de la justicia y bondad, son algunos de sus valores que nos transmitió. Se trata de Popeye El Marino, a quien he entrevistado a través de mis recuerdos y haciendo algunas investigaciones en la red, y aquí están sus respuestas.

-   MF: Buenos días, antes de iniciar esta entrevista, quiero agradecerle y decirle que está en la libertad de contestar como mejor lo desee o negarse a hacerlo, mi deseo es que se sienta cómodo. Si alguna de mis preguntas le resultara impertinente, por favor, me lo hace saber y desde ahora le pido disculpas por ello. Para empezar con buen pié ¿Cómo le gustaría que le llamara?

-   P: Popeye, simplemente Popeye, a secas.

-   MF: ¿Algún apodo?

-   P: no me gustan los apodos, en la escuela hubo un niño que se atrevió a decirme Popy, y lo colgué del pantalón de la torre de la Iglesia, en el campanario, justo a las 12 del mediodía, casi queda sordo. Así que, si quieres perder los sesos atrévete a llamarme por ese apodo jahajahajaha, lo digo en serio.

-   MF: entendido. ¿En qué lugar y cuando naciste?

-   P: no recuerdo, eso fue hace mucho tiempo. Mi padre era marinero, así que supongo que nací en un pueblo pesquero. En cuanto a mi fecha de nacimiento, solo puedo decirte que soy más viejo que tú. Cuando comencé a trabajar fue el 17 de Enero de 1929, ya adulto, casi calvo, y me inicié como personaje secundario de un comics de Segar Thimble Theater que publicaba el vespertino New York Evening Journal, donde por cierto, fue cuando conocí a Olivia Olivo, quien era la protagonista principal.

-   MF: son muchos años.

- P: si, son muchos años. Luego, me dieron protagonismo principal en las historias, compromiso que acepté siempre y cuando Olivia siguiera conmigo, porque ya para ese momento éramos novios.

-   MF: un noviazgo que duró por siempre. ¿Por qué nunca te casaste con ella?

-  P: influyeron varios factores que no me animaron a tan noble compromiso, pero el principal fue que me aterró el hecho de pensar quedarme en un solo sitio, en tierra, y como bien sabes, soy un hombre de mar. Pero, después de todos estos años, reconozco que debí hacerlo, ella era una mujer formidable, bella, estoy seguro que su esbelta y alta figura la hubieran convertido en una fuerte candidata al concurso de belleza nacional, sin embargo, le bloqueé ese potencial al pedirle que me ayudara con Cocoliso, mientras salía a mis aventuras marinas. Su generoso amor hacia mí y a ese niño, como madre sustituta, se merecía ser correspondida plenamente con el matrimonio.

-   MF: seguro ella lo entenderá. Ya que me mencionas a Cocoliso, quisiera que me aclararas algo. Según pude averiguar, en 1933 recibiste por correspondencia al niño y lo adoptaste inmediatamente, lo cual es una acción de profunda bondad. Pero, esto me parece muy extraño, ¿Cocoliso no será hijo tuyo, como producto de tus infinitas aventuras de mar y de tantos pueblos pesqueros visitados?, ya sabes, una novia en cada puerto.

-   P: no voy a contestar a esa pregunta.

-  MF: Discúlpame Popeye, te importuné. Dime algo, ¿Nunca pensaste en establecerte en tierra, en montar un negocio?

-   P: Si lo pensé, y con Olivia echamos números. Nuestra idea era montar un negocio de venta de hamburguesas, pero con un concepto novedoso, se trataba de lo que actualmente denominan “comida rápida”, es decir, la gente era atendida y estaba comiendo al poco tiempo de su pedido. Pensábamos en montar un primer local de prueba, para que la gente empezara a conocer el servicio, luego venderíamos la franquicia en royaltys para que se reprodujera el negocio en distintas partes del país. En menos de diez años seríamos multimillonarios.

-   MF: ¿Qué pasó que no lo hicieron?

-   P: se nos ocurrió consultarle al mayor conocedor de hamburguesas del pueblo, a Pilón. Él nos dijo que no era buena idea, porque las mejores hamburguesas son las artesanales, y que industrializar ese producto nos llevaría al fracaso. Nuestra sorpresa fue, que al cabo de poco tiempo el traidor de Pilón montó su negocio,  nos había robado la idea, creó una franquicia que se extendió por el mundo “Mc Pilón”.

-  MF: ¡Que decepción!,  una última pregunta para terminar esta entrevista. ¿Por qué la Bruja del Mar y Bluto te odiaban tanto?

-   P: La Bruja del Mar, que era la última bruja de la tierra, nunca me perdonó que a comienzos de mis aventuras en el mar, rescatara a la Gallina Mágica que estaba en su poder, hazaña que casi me cuesta la vida y que gracias a esta ave y a los poderes que me dió, pude resucitar. Y Bluto me odia por envidia, porque tengo a mi bella Olivia y soy mejor marinero que él.

-   MF: ¡Que bien! jajaja. El tiempo se nos ha acabado, quiero agradecerle lo amable que ha sido en esta conversación y espero que tengamos otra oportunidad, quedaron temas sin tratar, como los poderes de la espinaca, su mascota Jeep que era como un extraño perrito, que ya no fuma pipa, y de sus tremendos sobrinos Papeye, Pepeye, Pipeye y Pupeye, que hoy son grandes empresarios y dueños de la franquicia Popeye Frie Chicken, competencia de Mc Pilón. Por favor Popeye, me gustaría que se despidiera como siempre lo hace.

-   P: Gracias a ti por la entrevista, espero que sea todo un éxito, y me despido con mi cancón favorita:    
Popeye el marino soy, uhuuuh, 
sentado en un almohadón, uhuuuh, 
comiendo espinaca, 
besando a la flaca, 
Popeye, el marino, soyyyyyy, uhuuuh,



FIN

HISTORIA DE CAMA

Por Martín Fernández
06/04/2015

Esta historia se refiere a un mensaje de whasapp que recibí en mi celular, enviado por mi hija Vicky, cuando me encontraba a punto de echarme a la cama para jugar con la televisión, que es cuando uno trata de ver varias películas y series al mismo tiempo, y tener éxito de entender la trama y el final.

Estoy seguro que mi hija tenía buena intención con dicho mensaje, pero había algo que no me gustaba de él, espero que estén de acuerdo conmigo, el cual decía así:

Día 30/03/2015, hora de recibido: 19:58.
Una novia le dice a su novio...
¿Me quieres?, y él le contesto que no.
¿Piensas que soy bonita?, y él contestó que no.
¿Me tienes en tu corazón?, y él contestó que no.
¿Si me fuera, llorarías por mi?,  y también contestó que no.
Ella triste se dio media vuelta para irse, y él la agarró del brazo y le dijo:
-  No te quiero, te amo.
-  No pienso que seas bonita, pienso que eres hermosa.
-  No estás en mi corazón, eres mi corazón.
-  No lloraría por ti, moriría por ti.
Hoy, a media noche, tu amor se va a dar cuenta de que te ama.
Algo bonito te va a pasar mañana entre la 1 y las 4 de la tarde.

Hasta ahora todo iba bien, y continúa el mensaje diciendo:
Da igual donde estés: en Internet, en el colegio, en el trabajo....si rompes esta cadena tendrás mala suerte en 9 relaciones durante 9 años. Envíalo sólo a 9 personas, ¡No repitas la persona! ¡SUERTE!.

Al leer esto me dije, “que mensaje tan bonito y romántico, para cagarla en el último momento”, y exclamé ¡Una cadena, que vaina!, “mañana mismo llamo a mi hija y le explico que no debe mandar estos tipos de mensajes, que no se debe creer en estas maldiciones y que no debemos poner a personas que apreciamos en estos apuros”. Fue entonces cuando decidí eliminarlo y, contradiciendo la supuesta maldición, rompí con esta cadena, además, estoy en contra de todo lo relacionado con “cadenas”.

Seguí viendo mi televisión, entreteniéndome con dos películas a la vez, que casualmente eran románticas, una “El Diario de Noa” y la otra “La Casa del Lago”, aunque ya las había visto, me enganché en ellas hasta quedarme profundamente dormido. Pasado el tiempo escucho sonidos de disparos y explosiones, al entreabrir un solo ojo, porque el otro estaba renuente de despertar, me percaté que la televisión seguía encendida, fue entonces que extendí mi brazo para apagarla, y seguí con mi descanso.

¡Dios, ya amaneció!, me dije luego de darme cuenta de la fuerte iluminación de mi habitación, donde la luz entra por la ventana, la cual está orientada hacia el asomo del día. Cuando veo el reloj son las 8:30 am, pegué un grito ¡Carajo, es tarde!, tenía que dar clases en el colegio dentro de media hora, menos mal que se encuentra cerca, solo a cuatro cuadras o 15 minutos caminando. Me meto a bañarme y encuentro que no sale agua caliente, cuando me fijo veo que el calentador está desenchufado, anoche se me había olvidado conectarlo, pues ni modo, con agua fría a la ducha. Me vestí lo más rápido que pude y salí rumbo al colegio.

Mientras caminaba con paso ligero de verdadero vencedor, ponía en orden la agenda del día en mi cabeza, a las 11 am habré terminado mi clase, de allí regreso a mi casa para hacer la maleta, almuerzo algo, a las 2:00 pm  tengo que estar listo, Mariale me pasa buscando a las 2:30 pm, vamos al aeropuerto, y a las 3:30 pm estaremos a tiempo para chequearnos en el vuelo para Hawai. Mientras seguía recapitulando mi agenda mental, me acercaba a la intersección con la avenida y me doy cuenta que estoy a unos segundos de poder cruzar según el semáforo de peatones, el hombrecito de verde en el postecito me dice “tres, dos, uno”, apuro el paso y solo alcanzo a empezar a cruzar con el “uno” e inmediatamente me sale la “mano roja” para que me detenga, justamente en el medio de la avenida, los vehículos empezaron a cornetearme y algunos más acalorados a gritarme “abusador, muévete”. ¿Por qué no me quedé quieto antes de cruzar?, ¿Cuál es el apuro si estoy a tiempo?, me dije para mis adentros mientras corría para terminar de cruzar, pero cuando casi llegaba a la acera, una ciclista despalomada ha cruzado tan cerca que casi me lleva por delante, solo atinó a mi carpeta donde llevaba los exámenes que tenía que aplicar en clase, los cuales unos volaron y otros se esparcieron en el piso. Ella casi se cae de la bici, gracias a Dios que no fue así, hubiese sentido con un cargo de conciencia debido a mi imprudencia, pero se detuvo y me dijo hasta del mal que me iba a morir, Yo solo pude decirle “disculpe, perdone, no fue mi intención”, se volvió a incorporar en su vehículo y con un gesto de desprecio con la mano siguió su camino.

Como pude recogí los exámenes esparcidos en la calle, algunas personas sintieron compasión conmigo y me ayudaron, mientras los carros pasaban pisándolos. Llegué 15 minutos retrasado al salón de clases, antes había avisado que estaba retrasado, los muchachos tenían el salón alborotado, tuve que poner orden con un tono riguroso. Ramón, el más revolucionario de todos, quien se sintió con derecho a exigir una compensación, me dijo “maestro, debe eliminar una de las preguntas”, a lo que respondí algo furioso “te sientas, te callas y me haces el examen, sino te vas a afuera y lo haces con el Rector”, palabra mágica en los muchachos, nadie desea enfrentarse con ese señor.

Era un examen de lapso, no tan difícil, pero largo. Como había llegado tarde, tenía que extender la hora de su terminación. Al cumplirse el tiempo, a las 11:15 am, dije “se acabó el tiempo, entreguen”, pero aún quedaba un grupo numeroso de alumnos, entre ellos Ramón, quien mostraba una cara de desespero porque necesitaba obtener una buena evaluación para poder pasar la materia, y me pide “por favor profe, dennos 15 minutos más”, a lo que le respondí “tienes todo el año haciendo lo que te viene en ganas, si le hubieras dedicado algo más a la materia, no estuvieses pasando trabajo ahora”, pero su cara era un poema de terror, ¿Qué será lo que le pasaría en casa si reprueba?, pensé; entonces accedí y prolongué el tiempo.

Ya faltando 5 minutos para finalizar la prueba, mientras miraba a Ramón, quien borraba, escribía y volvía a borrar, y su cara sudorosa, se escuchó un estruendo fortísimo, una explosión en el colegio, todos en el salón brincamos del susto, algunos salieron despavoridos del salón. Al instante empezamos a oler a humo, me asomé a la puerta y escucho a la profesora Patricia, quien venía corriendo aterrada, “el laboratorio de química explotó”, a lo que inmediatamente le pregunto gritando porque siguió su andar ¿había alguien en el laboratorio?, y a lo lejos le logro escuchar una negativa, lo cual fue un gran alivio. Inmediatamente, alisto a los alumnos para el desalojo inmediato del salón y ponerlos fuera de todo peligro, según el procedimiento establecido en caso de emergencias. Los muchachos en fila de dos en dos, “conserven la calma, no corran, caminen ligero”, les digo. En el trayecto del camino Ramón me sale con una de las suyas “profe, el examen debe suspenderse para otro día, no se cumplió con el tiempo establecido”, a lo que respondí “Si Ramón, lo pasamos para otro día, pero igual lo vas a tener que presentar, y si no te preparas, la vas a pasar mal”, y seguidamente afirmé mentalmente “Este muchacho se perfila como profesional del derecho, y del bueno”.

Este incidente en el Colegio, originó que suspendieran las clases, y tener que llamar a los representantes para que vinieran por sus hijos. Lo que significó para mí un retraso importante, tuve que llamar a Mariale y decirle que pasara por mi casa, agarrara mi maleta, y que se fuera directo al aeropuerto, que Yo me iría en taxi más tarde. Ella no estaba muy satisfecha, pero no había otra, lo importante era llegar a tiempo para poderse chequear en el vuelo.

Ya resuelto todo en el colegio, llamo a mi taxista de confianza, quien se encontraba en la zona y pudo llegar rápidamente. “Buenas tardes señor Nicolás, vamos al aeropuerto y que sea ligero, tengo dos horas de retraso”, a lo que me responde “No se preocupe, nos vamos por la Libertador, luego por la Universidad, bajamos a Parque Central y caemos a San Agustín, y así acortamos distancia para empalmar a la Francisco Fajardo, y evitamos la cola que siempre se forma a la altura de Plaza Venezuela”,  y le pregunto en tono de duda ¿usted está seguro?, “recuerde que esa ruta a veces es un caos”, dicho y hecho, estando dentro de la trocha de la Libertador, empieza lo que se llama una cola cerrada, “lo que faltaba” me dije. Nicolás llama por la radio “041 llamando a Central, estoy en un 36 sobre la 85, alguien sabe que pasa”, al rato se escucha la radio decir, “hubo un 67 en la 85, a la altura de 27”, y Nicolás me traduce, “hay un choque en la Libertador a la altura de Maripérez”, a lo que me dije aguantándome la rabia “Dios, estoy a la altura del Bosque, soberana cola, por qué este chofer no llamó antes por la radio”, respiré hondo y pensé que no había nada que hacer, entonces me dije “el día de hoy no ha sido amable conmigo, pero no me daré por vencido”, me bajé del carro sin pagarle al mediocre y caminé hasta la rampa de salida más cercana. Tomé otro taxi, al cual le insistí que se fuera por Plaza Venezuela y empalmara a la autopista Francisco Fajardo.

Ya en la autopista Caracas – La Guaira, iba conversando por celular con Mariale, me decía que se acercaba la hora de dirigirse a la puerta de embarque, le dije que dejara el boarding pass en la taquilla de la aerolínea. Ella me insistía que no llegaría a tiempo, y que estaba muy decepcionada porque había planificado este viaje con mucha anticipación, que ella resolvió a tiempo los trabajos pendientes y por qué Yo no hice lo mismo, por qué tenía que dar clases hoy, si hubiese programado el examen un día antes o después de viaje, el cual solo era por una semana, no hubiese ocurrido este problema.

Llegué al aeropuerto internacional de Maiquetía, bajé corriendo del taxi, luego de su paga merecida, pregunté por la ubicación de la aerolínea y para colmo se encontraba en el otro extremo. Conseguí la taquilla, le pregunté a la señorita por mi boarding pass, pero me dijo que era tarde, que ya la gente estaba abordando el avión. Luego de tantas súplicas, la moza accedió a darme el pase y salí corriendo hasta llegar a la Puerta Nº 4, según se señalaba en el ticket, pero para mi sorpresa se estaba embarcando la gente de otro vuelo, le pregunté a la aeromoza de embarques y me dice que cambiaron la puerta de salida, que los trasladaron a la número 15. ¿Qué está pasando hoy? me pregunté, y sin pensarlo salí corriendo, pero esta vez, como alma que lleva el diablo, hasta alcanzar la vendida puerta, pero para mí frustración ya habían cerrado y el avión ya se estaba desplazando a la pista para despegar. Llamé a Mariale a su celular, me habló con disgusto y me dijo que igualmente iba a disfrutar sus vacaciones, y le respondí “No te preocupes, veré la forma de llegar hasta Hawai, así sea en burro”. Un hombre vestido como piloto, que me había escuchado, se me acerca y me dice al oído “Yo lo llevo a Hawai por US$ 5.000”, le respondí inmediatamente “Caramba señor, me parece mucho, ni el cupo CADIVI me alcanza para eso” y le pregunté ¿No me llevará por US$ 2.000? Estuvimos un momento negociando hasta convenir en la cantidad de US$ 3.500, Yo me decía “Si estuviera Ramón aquí, hubiera conseguido un mejor precio, seguro”.

No conozco mucho de avionetas, pero me parecía que iba a viajar en una tipo jet. Despegamos en la pista pequeña, el aparato se puso en el cielo en un tirón, sentí que mis tripas cambiaron de lugar. Al rato, luego de establecernos en la altura correspondiente, el piloto me invita a pasar a la cabina, fue emocionante ver tantos aparatos y tener una amplia visual del cielo nublado. Luego de una hora de viaje, le pregunté en cuanto tiempo estaríamos en la isla, y me afirmó “En una hora más llegaremos”, ¿Cuánto quieres apostar que estaremos aterrizando primero que el avión que perdiste?, no podía creer lo que me estaba diciendo. Ya casi la hora, el piloto me señala “Tierra”, no había sentido tanta emoción de alegría, el corazón lo tenía desbocado.

Comenzamos a descender cuando de repente escucho una alarma, y el avión empieza a temblar, grito con desesperación ¿Qué vaina está pasando?, sin ánimo de recibir una respuesta, todo estaba claro, nos estamos estrellando, extrañamente se me vino a la mente la película de “El Náufrago” con Tom Hanks, será que me voy al baño del jet, quizás sobreviva. La alarma seguía sonando con más agudeza y del parabrisas del avión veo que Hawai se quema toda, y al momento me doy cuenta ¡es fuego en el avión! me dije, y escucho una voz en el fondo de mi inconsciente que me dice “Estúpido, despierta que ya amaneció”, es cuando me doy cuenta que me encontraba en un sueño, que el brillo del supuesto fuego era el sol entrando por mi ventana, y la alarma de emergencia, el despertador.

Me levanté de la cama sudando y alterado, luego de tomarme un vaso de agua para reponerme del susto, inmediatamente llamé a mi hija para pedirle que por favor me volviera a mandar el mensaje de anoche, y esta vez, seguir con la cadena, no quiero una maldición de desamor, quien sabe, pero de que “vuelan, vuelan”.

FIN